El día que me quedé sin huevos

Me quedo sin huevos. A la gente le sucede continuamente; uno va a la nevera (o la nevera va a uno, según el poder adquisitivo de cada cual) y, al asomarse, se percata de la intolerable carencia de huevos. Entonces, mentalmente, desgrana la ristra de platos que dejan de ser una opción para la cena. ¿Tortilla? No…

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La casa que me crió

Crecí solo. Mi padre no se suicidó. Siempre fue muy impaciente para bajar las escaleras y un día le dio por saltar por el balcón. Llegó bien rápido al suelo. Cuando aterrizó, mi madre ya estaba abajo esperándolo. Ella era muy perezosa. Nunca llegó a subir a la casa; vivía en el portal. La gente…