Autorrelato

Se despertó y buscó el móvil a tientas en la mesita de noche. «Las doce y pico. Me acosté a las ocho y algo; cuatro horas. Una más que ayer. Dos mensajes. A ver… Nada de lo que espero. ¿Qué espero? Ah sí, aquello. Qué estupidez». Se levantó y caminó hacia el baño. «¡Qué angustia!…

Rutina C. Reflexión sobre la C

Nota: antes de leer este relato, asegúrate de haber leído primero la Rutina A y, luego, la Rutina B. Un señor se despierta, coge el despertador, lo mira: son las siete y ochenta y cuatro minutos; recapacita; no le salen las cuentas, las horas no suelen tener más de sesenta minutos en este trocito de…

El aburrimiento diserta entre paréntesis.

Pensaba el Aburrimiento: «Si yo camino camino tranquilo y aburrido, muy aburrido, por esta acera larga y anchísima con mis piernas cortas y mis brazos cortos y mis pies enormes y mis pasos cortos y mi murmullo monorritmo y aburrido, qué aburrido, y sintiendo que) sólo la frase central no debería ir entre paréntesis (porque…

Barrio Santa Cruz. La fugacidad de la ficción

Hay un barrio en Sevilla que se llama como me apellido. En realidad, le falta el guión entre Santa y Cruz, pero eso es una menudencia. A mí me gusta pasear por allí y pensar que es mío, que soy un cacique temido y respetado recorriendo mis dominios. Me pongo mis mejores galas y camino…