«El vagabundo que se creía Sherlock Holmes» a mitad de precio. Sólo durante el mes de diciembre

Muy buenas. Amazon ha vuelto a meter la novela El vagabundo que se creía Sherlock Holmes en una de sus promociones. En este caso, en la de ebooks al 50%. El periodo de la oferta comprende el mes de diciembre. Como siempre, llego tarde para anunciarlo, pero bueno, todavía queda mucho mes por delante. Así que nada,…

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Memorias del poeta viejo. La naturaleza de las opresiones

Cuando hace veinte años los poetas y demás artistas comenzaron a ser perseguidos en mi país, me sentí bastante ofendido ante el descarado desinterés del gobierno hacia mi persona. Me parecía completamente indignante que ningún buen pelotón de soldados hubiera tenido la deferencia de pasarse por mi casa a fusilarme, aunque fuera sólo un poco.…

Rutina D (fin de semana)

Un señor se levanta a las once, tranquilo. Se sienta en la cama. Coge 1984 de George Orwell. Lee cinco páginas. Suelta el libro. Desayuna fruta (qué aburrido). Se viste, se desviste y se vuelve a vestir. Enciende la tele; ve el tiempo: no llueve. Se asoma a la ventana; ve el cielo: no llueve.…

Hermanos de una noche

Y sales una noche y no conoces a tu compañero de juerga de nada pero veis a unas chicas y como sois extranjeros les dices que este tío es el mejor y que en España es superfamoso y noble y futbolista y bastante buen bullfighter pero le cogió un toro grande y listo como un…

El interruptor de la escritura automática

Sólo tenía una cosa que hacer aquella mañana: darle al maldito interruptor. No era un interruptor lo que se dice común; más bien era un interruptor feo, horrorrible, casi inmune a la belleza. Había sido fabricado por una empresa que no alcanzó el trimestre de vida debido al uso paupérrimo de sus cualificadísimos materiales y…

Autorrelato

Se despertó y buscó el móvil a tientas en la mesita de noche. «Las doce y pico. Me acosté a las ocho y algo; cuatro horas. Una más que ayer. Dos mensajes. A ver… Nada de lo que espero. ¿Qué espero? Ah sí, aquello. Qué estupidez». Se levantó y caminó hacia el baño. «¡Qué angustia!…

Protocolo a seguir ante la enfermedad

Cuando uno está enfermo y recluido en casa, pocas cosas entretienen tanto como hacer a los demás partícipes de tus afecciones. Por eso, cuando contraigo algún virus, voy tosiendo por toda la casa con la boca abierta de par de par, picoteo con la misma cuchara una y otra vez de todas las ollas, bebo…