El día que me quedé sin huevos

Me quedo sin huevos. A la gente le sucede continuamente; uno va a la nevera (o la nevera va a uno, según el poder adquisitivo de cada cual) y, al asomarse, se percata de la intolerable carencia de huevos. Entonces, mentalmente, desgrana la ristra de platos que dejan de ser una opción para la cena. ¿Tortilla? No…