Tántalo

En aguas hasta el cuello sumergido, tú, del Cronida el hijo desdichado, por la sed te lamentas empapado, viendo viandas padeces desnutrido.   En tu cima, un manzano suspendido; en tu mentón, el líquido preciado, y el consumo de entrambos te han negado en prenda por el mal que has cometido.   ¿Qué daño habremos…

Recuerdos del día de Reyes

¿Recuerdas, Abuelo, los días de Reyes? Aquellas mañanas, tras desayunar el roscón, íbamos todos a tu casa. Y, allí, en la salita, sentados —detrás de los nietos la abuela—, ¡cuántos besos, cuántos regalos, cuánto amor e ilusión la vuestra! ¿Sabes abuelo?, las mañanas del día dorado de Reyes ni mis dos hermanos, ni yo, sabíamos…

Arpegios de Fortuna

Volvía a una hora cualquiera de la madrugada. Un gitano rasgaba, a capricho, las viejas cuerdas de una guitarra, de tinto tintados los labios; no sé si reía o lloraba. «Nada vale ya lo que cuesta ni suficiente vale nada…» Sus dedos recorrían a capricho las arañadas notas sobre las cuerdas que rasgaban sus uñas…

Pobre raza

Me condujeron mis pasos a la Plaza del Museo; al recordar sólo veo un hombre durmiendo al raso, y la noche, y, como lava, las dispersas luces rojas dando lumbre ocre a las hojas del ficus que me guardaba. Era un árbol centenario; sus hojas se desprendían de su copa, y las seguían mis ojos.…