Proyecciones de la luz

 

«Cada uno de los muebles que ilumina

la luz de esa ventana

(si acaso recordaron) no recuerdan

lo que no olvida mi alma.

 

En el regazo un libro, muchas veces

en la mesa una taza,

el sofá y la camilla no recuerdan

a una mujer sentada.

 

Y la misma camilla olvida risas

de una niña en pijama,

que (tampoco recuerda el sofá) junto

a su madre jugaba.

 

Ni siquiera la mesa, la del fondo,

ni sus sillas cercanas,

ni la lámpara atenta, que danzante,

desde el techo escuchaba,

sabe hablar ya de penas, de alegrías,

ni de sueños y hazañas

que compartimos cada cena, juntos,

cuando ésta era mi casa».

 

«Amigo, yo no puedo ver aquello

que me cuentas. Tú me hablas

de tormentos que mudan, en tu pena,

los muebles en fantasmas.

Yo, entre tantos y tantos muebles, veo

la gris maqueta gris de nuestras almas;

anda, ésta, ya de todo tan copada,

que hace sombras la luz de la ventana».

174Felipe Santa-Cruz

Poema extraído del libro La daga en la pluma

Leer poema anterior. A una vieja herida

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