Kindle. Un año de amor

Mi Kindle con la portada de "Mi querido Guasón", pero sin ánimo de hacer publicidad, Dios me libre

Mi Kindle con la portada de “Mi querido Guasón”, pero sin ánimo de hacer publicidad, ¡Dios me libre!

Hace ya un año que entró en mis bolsillos este maravilloso cacharro. Y, si bien no ha cambiado mi vida, lo cierto es que me la ha hecho más cómoda.

Hace uno tiempo, cuando empezó a hablarse de los lectores electrónicos, no fueron santo de mi devoción. Como todo lector que se precie, me resistía a sustituir el libro de toda la vida por un cacharro. Sin embargo, pronto comencé a publicar mis libros a través de Kindle, y supongo que para estudiar el medio en el que me iba a mover, y tras leer mucha opinión sobre el eReader de Amazon, decidí hacerme con uno.

Me compré el modelo básico. Era el más recomendado por los usuarios, tanto por la ausencia de errores técnicos, como por la comodidad de los botones laterales para pasar las página. Además, el resto de modelos eran de pantalla táctil, e imaginarme toda la superficie de lectura plagada de huellas dactilares me repulsaba. Tras seguir todas las indicaciones de registro y configuración (de una sencillez insultante), pronto estuve buscando ebooks en la tienda Kindle para comenzar a utilizarlo. Aquí me encontré el primer y único problema que le encuentro, más que al cacharro, a la plataforma.

Por aquellos entonces estaba leyendo Los tres mosqueteros, el primer tomo de la serie de D’Artagnan. Busqué una y otra versión y, obligado es decirlo, no di con ninguna correcta. Todas tenían errores tipográficos, incluso leí una en que, en un par de ocasiones, un párrafo era sustituido por otro del siguiente capítulo. Debido a la baja dificultad de la obra y a lo adictivo de su trama, pasé por alto los errores y terminé de leerla en el Kindle.

Pues bien, esto me ha ocurrido con toda la serie de D’Artagnan y también con la de Sherlock Holmes (la original, la de Conan Doyle). Eso sí, en uno y otro caso, dejé cumplida cuenta de los vicios de las ediciones a través de las valoraciones que facilita la página de Amazon.

Ahora bien, he de decir que la edición del resto de libros que he encontrado y leído, era perfecta. Y no han sido pocos.

Kindle y café

Kindle y café con leche y con medio sobre de azúcar

Ya expuesto este enojoso punto, el Kindle me ha procurado más comodidad que sinsabores. Por un lado está el hecho de llevar toda tu biblioteca en un objeto tan ligero y que entra tan bien en tu bolsillo. Yo soy mucho de leer por todas partes: en la calle, en los bares, en las tiendas, en la cola del supermercado y del banco, incluso en el coche mientras conduzco y alguien grita socorro desde debajo del eje. Antes del Kindle, imagínense ustedes la dificultad. No todos los libros son de bolsillo. Algunos son incluso de carretilla. A veces leía dos libros a la vez, uno en la calle y otro en casa. Y, por supuesto, está el asunto de pasar las páginas. Para avanzar por el texto en un Kindle sólo se necesita una mano, la misma que sujeta el dispositivo. Para avanzar por el texto de un libro común, un dedo (normalmente el pulgar) tiene que hacer de separador para que el este no se cierre; otro dedo, de la otra mano, pasa las páginas, y la muñeca emparentada con el mentado pulgar exclama improperios de dolor en su propio y mudo idioma.

Y ahora, pasemos con cuidado al asunto más íntimo. ¡La cama! Supongo que muchos de los que leen estas líneas son lectores de catre. Uno llega a casa después todo un día de trabajo (o de buscar trabajo o de tirar piedras al lago), cena y se mete en la cama. En algún momento, según cansancio y conexión sexual con la pareja o con su sí propio, a uno le entran ganas de leer. Entonces llegan los problemas. No se encuentra la postura, la muñeca vuelve al ataque y, si hace frío, horroriza dejar las pezuñitas fuera de la ropa de cama para sujetar el libro y que este no ceda a su estado de reposo.

¡Yo he solucionado este asunto!

Compré una funda para el Kindle con luz incorporada (que, además, toma la energía del propio dispositivo; así no me tengo que preocupar por las pilas). Esta funda es tal, que se puede doblar hacia detrás, así que, sin mucha necesidad de destreza ni industria, consigo que el binomio funda-Kindle quede en pie con la pantalla del dispositivo perpendicular al colchón. Yo me acuesto de lado (del lado apropiado, claro, nunca dándole la espalda ni el pie al Kindle), activo la lamparita y leo con la mayor relajación. Y, si quiero pasar de página, sólo tengo que sacar de la manta un tímido y sufrido dedo que, con intrepidez supina, vuela hasta el botón que queda arriba. Así que se acabaron los problemas. No importa cómo de grueso sea el libro. Las novelas de Ken Follett ya no producirá más muertes por aplastamiento de torax.

Kindle en modo "lectura en la cama"

Kindle en modo “lectura en la cama”

Otro punto positivo, los diccionarios integrados. ¡Qué gran placer! ¿Qué decir? ¿Saben lo que es no entender una palabra (ya pertenezca al idioma propio o al ajeno) y solventar el problema con tan solo colocar sobre ella el cursor? Pues es un gustazo.

Para cerrar sin gravedad este post, quisiera habar de la batería. Es algo que siempre obra en contra de los libros electrónicos cuando surge el debate Libro de papel Vs. eReader. Sin embargo, a mí no me ha supuesto ninguna molestia. La batería dura mucho. Ni una sola vez me ha impedido la lectura. Cuando está pronta a agotarse, un mensaje te avisa del desastre y, pues tú ya sabes que, cuando llegues a casa, o esa noche antes de dormir, lo debes conectar a la red eléctrica. Otra cosa es que leas con el Wi-fi del dispositivo conectado. Entonces, claro, se te agotará enseguida. Pero el Wi-fi no vale para nada. Yo sólo lo activo cuando quiero comprar un libro.

Y eso es todo por hoy. No piensen que mi intención es convencerlos de que abandonen el libro en papel en beneficio de los eReaders Kindle. No gano nada con ello. Aunque, si está leyendo esto Jeff Bezos, estoy haciéndote publicidad gratuita y tú ni siquiera me mandas una cesta por Navidad.

Un saludo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s